El Gobierno dice “Creemos en el dialogo, no en la presión”, y entonces un@ se pregunta: ¿Y si un día vamos a La Moneda a conversar? Seguramente nos dirían que no, que primero debemos ir a para allá, luego para acá, y luego por ahí, y sacar este papel y llamar por teléfono, es decir, tramites burocráticos. En resumen, no nos pescarían.

Mónica Jiménez, la ministra actual de Educación, dijo el día de ayer a los medios de comunicación que las cosas había que conversarlas, sin embargo, ella misma fue quien dijo que nuestras demandas no tenían sentido y que si no nos gustaba la LGE, que nos conformáramos con la LOCE.

Asimismo, el Consejo Asesor Presidencial que elaboró la LGE y que fue fruto de las movilizaciones del año 2006, no tomó en cuenta nuestras demandas y, en la mesa de trabajo, nos transformó en minoría.

Por otro lado, la ministra, que insiste en que estamos dando la hora, dice que la LGE arregla los problemas de la educación, ya que crea una agencia que se ocupara exclusivamente de que se brinde educación de calidad en los colegios. No obstante, la educación de calidad no es un derecho constitucional aún (aunque sí lo es la Libertad de Enseñanza), por lo que, dicha agencia, poco respaldo tiene.

De esta forma, su dialogo es totalmente absurdo y poco confiable, y sus reformas son falsas.

Es hermoso hablar de dialogo… aunque lo sería de verdad si se dieran un espacio en su agenda para escucharnos realmente.