El día de ayer, la presidenta rindió la cuenta pública frente al país en el Congreso. En dicho discurso argumentó y apoyó a la Ley General de Educación, además de señalar todo lo que ha crecido la educación en Chile.
Asimismo, el día 20 de mayo, 12 diputados de la Concertación presentaron 20 modificaciones a la LGE a la Comisión de Hacienda, entre las cuales están:
- Que su plazo fijo sea de seis a ocho años de aplicación.
- Que se incorpore un articulo en el cual el Estado asumo su responsabilidad como garantizador de calidad de la educación publica.
- Que sólo se autorice el cierre de establecimientos cuando la matricula en la zona del mismo no se vea afectada.
- Que ningún colegio subvencionado pueda acceder a facultades tributarias.
- Que los planteles subvencionados de propiedad fiscal o privada reciban una mínimo de 15% de alumnos vulnerables.
- Que los colegio rindan cuenta pública, que incluya la creación de corporaciones educativas para la administración.
- Que los proyectos educativos se actualicen con toda la comunidad.
- Que se amplíen los Consejos Escolares.
Estos mismos políticos de la Concertación fueron quienes lograron aplazar la firma de la ley, para poder debatirla con más tiempo…
Cosas positivas y no, lo cierto es que son solo sugerencias que no han sido aprobadas. La LGE ya cuenta con el apoyo de la derecha, pues cumple un rol neoliberal que privatiza nuestros colegios, y el Gobierno se ha mantenido estable con su proyecto de ley, sino lean la entrevista a la Ministra Mónica Jiménez (publicada anteriormente) o recuerden las palabras de la presidenta Michelle Bachelet el día 9 de abril, día en que firmó el proyecto de ley: “Nunca antes se establecieron en forma tan clara y tan amplia derechos garantizados en educación. Nunca antes se habló tan claramente de calidad en la educación, al menos en este nivel tan alto de la legislación”.
Por lo pronto, nosotros y nosotras, que sabemos que crecimiento no es lo mismo que desarrollo y que hoy en día el Estado funciona como Gerente de Empresas, ponemos en tela de juicio a la política de los políticos y criticamos los intereses neoliberales. Queremos una educación realmente digna, que traspase los muros del lucro y de los intereses de un grupo de personas.
Ya sufrimos las consecuencias cuando, el 10 de marzo del 1990, fue firmada la LOCE, proyecto de la dictadura, y con ello 17 años de educación mediocre y desigual. Y ahora que las cosas pueden cambiar, que cambien de verdad.
Crisis significa cambio. Entonces, nosotros, los descalificados por los medios de comunicación, molestaremos y lucharemos, aunque cueste, por cumplir nuestro objetivo.